Fuerza, valor, pasión, sufrimiento, pero sobretodo emoción, es lo que percibe el espectador al observar en acción a un grupo de castellers. Éste es un trabajo desarrollado a lo largo de más de una década que aborda una tradición catalana donde hombres, mujeres y niños unen sus fuerzas para llevar a cabo un mismo objetivo; levantar la torre humana más alta posible.
Tiene su origen en una antigua danza popular catalana llamada Ball de Valencians, que terminaba con una pequeña torre humana coronada por un niño. La competencia entre los grupos por construir torres cada vez más altas hizo que esta práctica se independizara de la danza y diera lugar a los castells. En 1805 aparecen las primeras colles castelleras en Valls: la Colla dels Pagesos y la dels Menestrals, antecesoras de las actuales Colla Vella dels Xiquets de Valls y Colla Joves Xiquets de Valls.
Durante los siglos XIX y XX, los castellers actuaban en numerosos pueblos durante fiestas y celebraciones, contribuyendo a difundir esta tradición por las comarcas de Tarragona y el Penedès. Entre 1851 y 1889 se vivió la primera Edad de Oro de los castells, con la construcción de torres de hasta nueve pisos. Sin embargo, a comienzos del siglo XX la actividad decayó y estuvo cerca de desaparecer, sobreviviendo principalmente gracias a las dos colles de Valls.
La segunda Edad de Oro comenzó en 1981, cuando la Colla Vella volvió a levantar y descargar un castell de nueve pisos. En 1998, los Castellers de Vilafranca lograron el primer castell de diez pisos de la historia, seguido poco después por los Minyons de Terrassa. Actualmente, el mundo casteller vive una etapa de gran crecimiento, con unas sesenta colles y presencia incluso fuera de Cataluña, en lugares como las Islas Baleares, Francia, México y Argentina.














