GEISHAS. La pervivencia de un mito




Las geishas existen desde hace 400 años, y curiosamente el oficio fue iniciado por hombres cuyos orígenes eran una evolución de los taikomochi, animadores y consejeros de los grandes señores. geisha es la combinación de dos kanji o ideogramas: “arte” y “persona”, que podría traducirse como persona que domina todas las artes. A partir de 1800 las mujeres adquirieron un gran protagonismo y a finales de siglo XIX los hombres desaparecieron del oficio.

El proyecto trata la pervivencia hasta nuestros días de un oficio tan peculiar, a camino entre el arte y la prostitución, hay que buscar su éxito básicamente en una razón; sus labios siempre quedan sellados, existe un pacto total de secreto. Un cliente que disfruta de la compañía de una geisha tiene la total garantía de que nada de lo dicho o hecho saldrá del Ozashiki, un recinto sellado a los oídos y las miradas exteriores ubicado dentro de la ochaya (Casa de té). En él tiene lugar el encuentro bajo unos códigos centenarios de lealtad y silencio. Una geisha jamás puede hablar de lo que ha sucedido en este recinto mágico e impenetrable. Durante siglos las okiyas (Casas de geishas) han trabajado para la élite de japón, conociendo secretos de estado y los entresijos de la vida privada de hombres muy poderosos, que salvo en extrañas ocasiones, nunca han salido a la luz.

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